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Logotipo candidatura Madrid 2020
Pocas veces un logotipo causa tanto revuelo, pero el de la candidatura de Madrid 2020 lo ha logrado. Esta vez por su dudosa calidad, pese (o gracias) a haber pasado por una reputada agencia de publicidad, las cinco «chanclas» de colores han sido objeto de burla dentro y fuera; calidad casi equiparable al uniforme de mercadillo local que lucirá nuestra delegación en Londres este año. Los logos de los Juegos Olímpicos de las últimas décadas, salvo contadas excepciones, no han sido mucho más acertados. Muchos recordamos con cariño el logo sencillo, estilizado y efectivo de la candidatura de Madrid 2012, una llama simplificada pero con un fuerte valor icónico. Eso sí, duró poco.
Destacan del museo moderno de los horrores los logotipos de los Juegos de Invierno de Turín 2006 y Vancouver 2010: uno y otro, odas al bocetado sin rigor. El de Vancouver, además, explota el oxidado recurso de los cinco bloques de cinco colores diferentes —adivinen haciendo referencia a qué—. Llama la atención que la decisión de un símbolo internacional de comunicación nacional de este calado caiga en manos de políticos, comisiones y analistas sin criterio sobre diseño y comunicación visual. No se trata de apariencia, sino de lo que se proyecta hacia el exterior, porque lo que sugiera la marca será la definición de lo que transmitan los juegos.

Logotipo Londres 2012
Curioso caso es el de Londres 2012, ahora hasta en la sopa y que despertó, cuando fue elegido hace algunos años, polémicas e interpretaciones de todo tipo —incluso sexuales—. De la misma manera que su enemigo (el de la candidatura madrileña para esta misma edición), goza de un carácter icónico y representativo poco común, lo que le otorga, al margen de los gustos, una eficacia garantizada, igual que ocurriese en su día con Barcelona’92.
Parece que en 2016, en Río de Janeiro (Brasil), tendremos uno armónico y con más coherencia que la mayor parte de los recientes. Ojalá, por el bien de todos, este sea el principio de una puesta en alza de la responsabilidad gráfica y el buen criterio. El tiempo dirá.
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