Culturas - Literatura

Detalle de contenido

Con los vinilos en la masa

22 Junio 2012  |  Culturas - Literatura
  |  Por Iago Fernández
El periodista Mario Suárez y el artista Ricardo Cavolo combinan dos de sus mayores pasiones en ‘Cocina indie’

«La música es una necesidad. Después de la comida, el agua y la calefacción, la música es la siguiente cosa necesaria en la vida». No nos engañemos, en el caso de Keith Richards (Rolling Stones), autor de la cita que abre el libro Cocina indie, la lista de necesidades sería quizá mucho más larga. Pero para quienes nunca nos hemos caído de un cocotero, comida y música ocuparán sin duda un lugar preferente. El periodista Mario Suárez lo ha visto claro y se ha ocupado de unir estas dos adicciones, con la ayuda de noventa recetas y los dibujos de Ricardo Cavolo. El resultado es una colección ilustrada de propuestas gastronómicas para momentos concretos de la vida del lector, con una banda sonora a medida.
Acercar la gastronomía doméstica al público más joven mediante la música era uno de sus principales objetivos. «Sé que otros ya lo han hecho antes, pero esta obra tiene el valor añadido de los relatos de cada receta, de la imaginación de Ricardo y de bajar la cocina al punto en el que también debe estar: a nuestras casas, a nuestras vidas, con momentos concretos por los que todos pasamos», afirma. Según él, «la música es el ingrediente final que cada receta debería tener y, sin música, la vida de todos nosotros es insípida». Por eso, tras una portada a modo de recetario clásico, encontramos un índice/menú que se divide en LP (primeros y segundos), EP (entrantes y ensaladas) y singles (postres y cócteles).

Marnie Stern se comió a Joan Baez
Lasaña popera de calabacín y jamón, pollo nerd para Cox, mojo picón sobre la mesa de mezclas, escalibada hardcore contra las penas y tarta de cerezas para siniestros son algunos de los platos a elegir. «Cuando te planteas un libro sobre cocina, no puedes coger más referentes gastronómicos que los que tú tengas, de tu acervo cultural e incluso familiar. Recetas básicas, de supervivencia. No soy chef, soy un periodista al que le gusta cocinar. Sería muy atrevido por mi parte establecer un recetario nuevo, y mis amigos, los que sí son chefs, no me lo permitirían. Cocinero, a tus fogones». Quizá eso explica que en el roastbeef a lo Joan Baez no haya ni rastro de la cantautora. «Se la debió de comer Marnie Stern», bromea.
Mario completa el libro con situaciones ficticias, como en la que Jörn Weisbrodt imita a su novio, Rufus Wainwright, cuando se levanta («quizá Rufus sea como un gran oso panda por la mañana, perezoso y lento, muy lento...»), y las acompaña con el trazo de quien asegura es su artista favorito. No escatima en halagos hacia él y el dibujante salmantino los recibe con modestia: «Lo valoro como una preciosa medalla que me han colgado y que me hace muy feliz. Que considere mi trabajo como digno de mención me parece brutal, la verdad. En contra de la dinámica general, tuve bastante tiempo para trabajarlo todo con calma, pude hacerlo a fuego lento. Y creo que eso se nota», resume Ricardo Cavolo.

Nadie ignora que el sello de Cavolo se identifica de inmediato con música independiente: «Puede que ayude el hecho de que buena parte de mi trabajo consiste en hacer cosas para el mundo de la música... bandas y eventos que tienen más que ver con la escena indie que con otra». Sin embargo, ni siquiera el propio título pretende ser exclusivo y los artistas indies se mezclan con otros que no lo son tanto. Mario se encarga de aclarar este punto: «Dentro del indie hay gente más purista que otra, pero todo el mundo cocina de igual manera. Pertenecemos a una generación en la que la creatividad nos inunda y sacamos partido de ella todo lo que podemos». En sus comidas, meriendas y cenas se cuelan Broken Social Scene y Deerhunter, pero también Bowie y Vanessa Paradis.
Aunque el papel de Ricardo Cavolo se limita al aspecto gráfico —a través de sus bodegones, retratos y paisajes evocadores—, en las más de doscientas páginas de este compendio de la editorial Lunwerg aparecen también sus grandes amores musicales: «Bueno, eso es parte de mi talibanismo musical. Los White Stripes iban a salir con toda seguridad. En una lista de grupos indies actuales, iban a estar sí o sí. Pero, por términos cronológicos, Cash no entraba dentro de los parámetros, así que ya me he ocupado de que salga junto a mi retrato». En el apartado culinario no ha sido tan invasivo y se quedan fuera manjares a los que no hace ascos, como un buen caldo gallego, una taza de sopa gorda o «un buen chuletón sangrante».

Para los gordos, para los flacos
Como en aquel anuncio de Coca-Cola, aquí hay delicias para la medianoche, para colegas, para solteros, para empañar las gafas, para chicas irrompibles, para el invierno, para convencer a una madre o incluso para el grupo Franz Ferdinand, cuyo cantante fue cocinero y autor del libro Comerse el mundo de gira. Un sinfín de situaciones hipotéticas, en definitiva, que se paladean mejor con buenas canciones y alimentos. Existen pocas cosas más preciadas que Escocia y el amor, por eso nuestra sugerencia del día son las berenjenas rellenas de cariño y queso, con Tears for affairs de Camera Obscura sonando de fondo. «Te sentirás el rey o la reina del mundo y nadie te podrá privar de ese maravilloso momento de libertad».

Edición impresa

Nº 76

Nº 76 /marzo 2013

Ver PDF
Portada de la última revista.
Localiza el resto en
ediciones impresas

Aplicaciones

GET IT ON Google Play
Aviable on the App Store

Páginas amigas

Twitter

Facebook

©2013 Calle20
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Aplicaciones subvencionadas por el
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte