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La casa del escritor Curzio Malaparte, en la italiana isla de Capri, en la que Godard rodó 'Le Mèpris'
Hay lugares que han marcado la historia del arte y de la cultura. Hablamos de escenarios de acontecimientos y fuentes de inspiración de obras maestras, edificios y casas donde han ocurrido cosas importantes y donde vivieron personas fascinantes. Algunos están al doblar la esquina; otros, en lugares exóticos, y muchos, en el asfalto de grandes ciudades.
Todos nos hacen pensar en sus moradores y visitantes: gente cuyas obras, acciones y destinos han quedado grabadas en la memoria colectiva del mundo del arte y de la cultura. El guía que hemos elegido para nuestro viaje por el espacio y el tiempo en busca de esos rincones es el diseñador gráfico Óscar Mariné, Premio Nacional de Diseño 2010. Cosmopolita y afable, ha compartido con nosotros algunos de sus recuerdos y conocimientos.
La ciudad que nunca duerme
Nuestro primer destino es Nueva York. Allí, en la calle 72 esquina con Central Park West, está el edificio Dakota (1880). Lauren Bacall, Leonard Bernstein, Bob Crewe, Roberta Flack, Judy Garland y Boris Karloff recorrieron los corredores del gigantesco bloque de apartamentos. Imitando la arquitectura de los castillos bávaros, el Dakota se proponía cubrir todas las necesidades de los inquilinos con un gran portón para carruajes y caballos, una enorme cocina, comedor, gimnasio y otras utilidades. Fue escenario de la película La semilla del diablo y de la enternecedora novela sobre viajes en el tiempo Hoy como ayer, pero también del ataque demente que costó la vida a John Lennon. Su viuda, la inteligente y polémica Yoko Ono, sigue ocupando las habitaciones que ambos compartían. «Yo pasaba todos los días por delante», recuerda Óscar de una de sus temporadas neoyorquinas.

El Decker Building, en Nueva York, alberga la factoría de Andy Warhol
En el número 222 de la calle 23 del lado oeste encontramos el Chelsea Hotel (1884), un edificio aparentemente anodino que, según Mariné, cobra personalidad gracias a la forja de los balcones y el letrero que indica su nombre. Dylan Thomas, Bob Dylan, Bukowski, Janis Joplin, Nico, Patti Smith, Iggy Pop... La habitación donde Leonard Cohen escribió su primer álbum, el asesinato de Nancy Spungen a manos de Sid Vicious, la solitaria muerte de Jobriath, la localización del filme Chelsea Girls... El Hotel Chelsea, cerrado desde agosto, ha vivido dramas y aventuras, aunque en la canción de Joni Mitchell es recordado como lugar idílico con el sol brillando a través de cortinas amarillas. Mariné, conocedor y enamorado de Nueva York, añade que el bar del hotel era un mesón español y que Patti Smith y Robert Mapplethorpe desayunaban y se reunían con sus amigos, rodeados de toros, flamencas y castañuelas.
No se puede hablar de Nueva York sin citar a Andy Warhol. El Decker Building (1892) en el 33 de Union Square West fue construido para una tienda de pianos, pero ha pasado a la historia como sede de la Factory de Warhol. El edificio que la albergaba anteriormente ha sido derribado, pero la influencia de Warhol en el pensamiento y arte posmodernos es imborrable. Óscar es amigo personal del amigo y novio de Warhol, John Giorno. Poeta y militante gay, Giorno se hospeda en su casa cuando visita Madrid y le ha contado historias y cotilleos de la Factory, incluyendo sus trifulcas con Andy. La vida allí se nutría de drogas, sexo y música. También, de la interacción entre los indescriptibles visitantes que dejaban los convencionalismos de lado cuando entraban en contacto con la personalidad catalizadora de Andy.

Fachada del edificio Dakota, en el Central Park neoyorquino
Mientras tanto, en Europa...
Cruzamos el Atlántico, aterrizamos en Londres y nos acercamos a lo que en 1967 era el 304 de Great North Road (ahora Holloway Road), donde la extravagante y desbordada imaginación de Joe Meek estableció su Meeksville Sound Ltd. (1963-1967). A Óscar Mariné le atraen las ventanas de guillotina: «En España no las fabrican. Quise ponerlas en casa, y es imposible», mientras que su ingenioso mecanismo es propio de países nórdicos con poco sol donde su uso está generalizado.
Meek marcó una época en la música popular con éxitos inolvidables y dio a luz una fantasía pop donde naves ovoidales surcan el espacio sideral al son de extraños sonidos estratosféricos como Just like Eddie, Johnny, remember me y Telstar. El edificio de ladrillo rojo donde Joe tenía su casa, su oficina y su estudio fue cuna e inspiración de su música. La historia terminó en tragedia: el 3 de febrero de 1967, Robert George Joe Meek asesinó a su casera y se disparó un tiro en su estudio.
La casa de Curzio Malaparte y su vertiginosa escalinata permanece en nuestra memoria colectiva, con la actriz Brigitte Bardot tomando el sol en su azotea cubierta solo por el libro que perezosamente está leyendo.
Menos trágica es la huella de Serge Gainsbourg, cuyo entierro paralizó París en 1991. Veinte años después, su hotel particular en Saint Germain des Près (5 bis Rue de Verneuil) se ha convertido en lugar de peregrinación para los fans del compositor, que se sienten impelidos a añadir algún trazo a los miles de dibujos, versos y firmas que ensucian la fachada. Charlotte, su hija, no lo piensa limpiar, y los vecinos ya se han hecho a la idea de que la maraña de rayajos y colores estará ahí para siempre. Las vallas del Hotel Gainsbourg ocultan al paseante el interior de la vivienda y guardan celosamente la intimidad de sus habitantes anónimos. El padre del músico descubrió el edificio en uno de sus paseos por los alrededores del Sena y el cantante se enamoró del lugar, lo compró, pintó sus habitaciones de negro y se instaló allí en 1969 a disfrutar de su romance con Jane Birkin.
A orillas del Mediterráneo
El cartel del filme de Jean Luc Godard Le Mèpris (1963) tiene para Óscar reminiscencias griegas. Gracias a la película, la fachada pintada de rojo de la villa del escritor italiano Curzio Malaparte y su vertiginosa escalinata permanece en nuestra memoria colectiva, con la actriz Brigitte Bardot tomando el sol en su azotea cubierta solo por el libro que perezosamente está leyendo. Abandonada durante mucho tiempo —ha hecho falta crear una fundación para mantenerla—, Casa Malaparte (1937) está en el Golfo de Salerno, en la italiana isla de Capri. Su construcción, de particulares líneas, se fusiona con la naturaleza llena de color y formas irregulares de la isla mediterránea. Malaparte había sido miembro del Partido Fascista Italiano antes de la II Guerra Mundial, pero fue expulsado por su heterodoxia y críticas.
Descendiendo todavía más hacia el sur luminoso del Mediterráneo, el palacio Sidi Hosni en la Rue Amrah de la Medina de Tánger es una construcción limpiamente encalada y cubierta de enredaderas. Adquirida en 1956 por la millonaria estadounidense Barbara Hutton, sus fiestas han pasado a la historia por su desenfreno y sus excesos y por la presencia de invitados fascinantes como Paul y Jane Bowles o la desafortunada cantante Libby Colman. Los muros protectores de Sidi Hosni reunían a los expatriados yanquis de Tánger: poetas, músicos, escritores y aventureros que buscaban en tierra extranjera un espejismo de libertad exclusivo. Como tantos artistas e intelectuales, Óscar Mariné es un entusiasta de Marruecos: «Esto es una arquitectura típica: desde fuera no se adivina nada. Todo se reserva para los que viven allí».
Pedro Almodóvar, Alaska, el Gran Wyoming, el cineasta Enrique Gabriel o el pintor Manolo Campoamor dieron en el Ateneo Libertario allí sus primeros pasos.
De vuelta a casa, un paseo por el madrileño barrio de Prosperidad nos descubre el Ateneo Libertario (1977-1981) de la calle Mantuano, 51. Actual sede del Centro Cultural Nicolás Salmerón, hace 35 años fue escenario de una aventura memorable en los primeros momentos de libertad posfranquista. La iniciativa vecinal dio nueva vida al viejo edificio abandonado convirtiéndolo en Ateneo Libertario y sede de la asociación de vecinos. Locales de ensayo, galería de arte, talleres, guardería... «Todo el mundo iba por el Ateneo», recuerda Óscar: Pedro Almodóvar, Alaska, el Gran Wyoming, el cineasta Enrique Gabriel o el pintor Manolo Campoamor dieron allí sus primeros pasos. Almodóvar presentó sus primerizos cortos-chapuza y el concierto de Pegamoides con Fanny McNamara del filme Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón fue, asimismo, rodado en el Ateneo. José Miguel Beneyto que, con su hermano, fue presidente, coordinador y fundador del Ateneo, mantiene un blog que recoge datos y links sobre su supervivencia, hasta 1981. Para Óscar es un edificio práctico y sin adornos que se integra perfectamente en el entorno urbano, una de las escasas muestras que han quedado de la arquitectura utilitaria de la República.

El hotel Chelsea, entre dramas y aventuras, donde Leonard Cohen escribió su primer álbum